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martes, 9 de abril de 2013

DESDE MI CALLE


HAY VIDA MAS ALLA DE LA CORRUPCION

PUES SI, aunque parezca difícil, hay vida más allá de esa periferia acotada en torno a los juzgados donde se instruyen diligencias por casos de corrupción (bueno, digamos presunta) que encuentran eco mediático merced a los apellidos de sus protagonistas, aristocráticos unos (como Borbón), "ilustres" otros (como Urdangarín) y mediopensionistas y advenedizos los restantes (casos de Torres, Bárcenas, Sanz, quizás algun día, Barcina, Rivas, Guerrero, etc.). El tsunami nformativo en torno a presuntos corruptos es de tal magnitud que se ha convertido en la comidilla diara, de tal suerte que bien parece no existir otro tema de conversación en el firmamento (salvo alguna declaración de Mourinho).

Sin embargo, insisto, haay vida más allá de la corrupción y, lo que es peor, la vida existente es pésima y desesperante como consecuencia de una crisis económica galopante que deja miles de familias empobrecidas y sin futuro. Familias que siguen si ver el más mínimo atisbo de estimulo económico. Ahora bien, este planteamiento no implica despreciar los casos de corrupción que se están descubriendo. En este sentido, no puede haber tolerancia alguna en el marco social, institucional y judicial para quienes se han enriquecido a costa del erario público, pero tampoco debemos colocarlos en la primera línea de la indignación porque hay otros problemas más graves.

Son problemas endémicos, devastadores y empobrecedores que siguen sin resolver y a los que se añaden otros que surgen en el horizonte europeo. En todos ellos la troika es principal protagonista. Pero ¿qué es la troika y donde reside su poder? Pues bien, se trata de tres instituciones, Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI), que tienen muy poco de democráticas. Sus miembros son elegidos a dedo por los Gobiernos de los paises que las financian, y por tanto su poder emana de quienes los nombran con la idea de que responderán a los intereses de sus socios, aunque vaya en detrimento del bienestar social o del bien común de los ciudadanos.

Vivimos momentos de extrema gravedad, pero seguimos empeñados en prestar más atención a las diligencias judiciales sobre casos de corrupción. Quizás llegue el día en que se hagan realidad las funestas predicciones que hoy caen en saco roto. Esperemos que entonces no nos encontremos ante una situación irreversible. Más allá de la corrupción de unos cuantos y de la indignación social que producen, existe vida, crisis, familias y personas que sufren y una serie de riesgos que debemos evitar.

Siempre convencido de que hay esperanza de una vida mejor más allá de la corrupción, doy fé de ello DESDE MI CALLE, que es la calle de todos.